jueves, 7 de octubre de 2010

Prólogo del autor



Allá por 1970, mis padres nos compraron a mi hermano y a mi un tocadiscos, un tocadiscos estupendo nada menos que un Cosmo-Aural Stereo, con unos bafles de madera.

Con el nuevo juguete no había más remedio que empezar a poseer nuestra nueva y flamante discografía y para ello la única solución era comprarse discos, así que nos fuimos de compras.

El primer disco que compró mi hermano fue el LP de Let it be, y yo, me compré el single Magie Mae de Rod Stewart.

Hasta esa fecha nos conformábamos con escuchar la música en un casete, incluso recuerdo que poníamos un micrófono al lado del altavoz de la radio para grabar, eso sí, todo el mundo debería permanecer en silencio porque si no quedaba registrada su voz en la cinta de casete y estropeaba la grabación, aunque siempre el maldito locutor hablaba a mitad de la canción con lo que era prácticamente imposible hacer una grabación decente. También recuerdo que había por casa una cinta de los Beatles, "Oldies", que nunca se editó en cd, lo mismo hoy valdría una fortuna. Era una cinta con los éxitos de los Beatles hasta 1966, donde incluyeron entre otras "Yesterday", "She love you", "Michelle", "Help!", etc.

Como decía el primer LP que entró en mi casa fue Let it be, muy a pesar mío ya que por aquellas fechas no les rendía mucho culto. Poco a poco fue entrándome el gusanillo, y poco a poco empecé a amarles. Por esos días, en el Cine Covadonga, hoy desaparecido, situado la calle López de Hoyos, al lado de la fábrica de Danone, que tampoco existe, pusieron la película que daba nombre al disco, y como ya empezaban a gustarme, ni corto ni perezoso me fui al cine con unos amigos. Recuerdo. como si fuera ayer, la desilusión que me produjo oír a Lennon cantar "Don't let me down", con voz desgarrada, desafinando y con un sonido espantoso, pensé que ésos tíos habían estado engañándome durante mucho tiempo y que grababan a base de recordings, y hubo un momento en el que quise salirme de la sala, pero algo en mi interior me retuvo. No puede ser, me decía. "Two Of us", rompió los moldes, pude ver a McCartney con la guitarra acústica y tocar el punteo que tanto me gustaba y la cosa empezaba a ponerse bastante mejor. "Let it be", "The long and winding road", el delirio y ya en la azotea, a todo esto con mis ojos húmedos, "Get back", "Don´t let me down","I've got a feeling"... terminaron de conquistarme para el resto de mi vida.

No exagero un tanto así, si digo que, al menos vi ésa película en el cine en siete ocasiones.

Al poco tiempo me compré un disco, por supuesto estoy hablando de discos de vinilo, "Por siempre... Beatles", que en sí era otra recopilación, y ya fueron cayendo "Abbey Road", "Help!", "Rubber soul", "A hard day's night", etc.. ¡Todos!, incluso alguno repetido, porque de tanto escucharlos se rayaban y ya no se podían oír bien, así que había que volver a comprarlos, para los recién llegados explicarles que los discos de vinilo son de una especie de plástico que estaban formados por surcos en forma de espiral y del contacto de la aguja de diamante del tocadiscos con el surco, muchas veces con el desgaste, se juntaba un surco con el siguiente, perdiéndose la progresión del bucle y produciéndose un salto o repetición del mismo surco.

Pasaron los años y llegó la era digital: me compré un lector de cds y ... volví a adquirir todos sus discos pero ahora en formato digital, como está "mandao". Y volvieron a pasar los años y editaron la discografía remasterizada y, ¿qué crees que hice?, ¡Bingo!, en mi casa están guardados en su caja.

Los Beatles, han sido y son mi vía de escape desde mi adolescencia, y no es de extrañar que en mi blog tengan un lugar privilegiado.

En la historia que a continuación te voy a contar la he dividido en años y haciéndola coincidir con cada uno de sus LPs, aunque no quiere decirse que todas las canciones que te muestro corresponden a ése LP, porque también he tratado de listar los temas en estricto orden de grabación, con el fin de que si oyes las canciones por ése orden puedas comprobar la evolución musical que tuvieron.

Y para terminar, y como sabes que me gusta contar anécdotas, te contaré cómo mi hija, beatlemaniaca más que su padre, les conoció:

Compré los DVDs del Anthology, que eran 6 CDs con la historia de los Beatles, contada por ellos mismos y que incluyen, como no podía ser de otra manera, resúmenes de algunos de sus conciertos, así como actuaciones en TV. Recién comprados me dispuse a ver uno de ellos, la niña se negó a verlo y se fue a su habitación, en un momento dado tuvo que salir y se acercó al cuarto de estar, en ese momento estaban cantando en directo "Twist and shout", se sentó en el sofá y se quedó estupefacta y desconcertada, tenías que haberle visto su cara. "¿Son los Beatles, papá?", "sí cariño". "me gustan", "ya lo sé". Y hasta hoy.

Le enseñé unos acordes de guitarra y nos lo pasamos pipa cantando y tocando piezas de ellos como: "Eight days a week", "Norwegian Wood (This Bird Has Flown)", "Help!", "Polythene Pam", esta la tienes que practicar un poco más, y otras muchas.

Te animo a que entres en este maravilloso mundo y que escuches con atención sus canciones porque te aseguro que sólo te reportarán buenas vibraciones y al igual que yo aprenderás a quererles.

Es una aventura que no deberías perderte. Luego no digas que no te avisé.
    




1 comentario:

Vero dijo...

...luego no digas que no te lo avisamos.
Es como el chocolate, como el azúcar, como la miel, como esa sensación que te invade cuando has logrado aquella cosa deseada: una vez que lo has probado, SIEMPRE quieres más.