sábado, 2 de octubre de 2010

Huelga General 29-S



Fernández Toxo y Cándido Méndez, mandamases de los sindicatos más importantes y con más representatividad de España, ésos que ya se acostumbraron a comer o cenar en lujosos restaurantes, entretanto sus choferes esperan en la esquina a que liquiden y den buena cuenta de las viandas. Éstos sindicalistas que negocian ERES cobrando comisiones, que nunca he entendido el motivo. Éstos, camaradas del gobierno, que contribuyeron junto a ellos a empeorar la situación económica de todos los españoles, la de ellos naturalmente no. Ellos que manejan a su antojo a un gran número de trabajadores con mensajes despiadados, que luego abandonan cuando pierden su puesto de trabajo, pero afortunadamente y en beneficio de la salud del país, cada vez son menos los seguidores y menos ciegos. Ellos y otros secuaces como ellos, y con la anuencia y beneplácito del gobierno, que por cierto, no les ha rebajado las subvenciones para el prçoximo curso y que, además, seguro que les obsequiará con los cursos de formación, con los que el Gobierno pretende rebajar, mintiendo una vez más, las cifras de paro, y que permitirá a los sindicatos obtener pingües beneficios. Pues éstos son los que convocaron una huelga general para el pasado 29 de septiembre.
Un fracaso, un fiasco.
Los piquetes informativos se emplearon a fondo, con artimañas más propias de regímenes totalitarios y fascistas, tratando de obligar a los trabajadores a seguirles en su empeño y con el deseo de seguir chupando del frasco, robándoles el derecho al trabajo que le asiste en la Constitución. Hubo detenidos, destrozos callejeros (Kale borroka), agresiones, ataques cobardes a personas, roturas de lunas en escaparates...

¡Viva la libertad!.

Una huelga ficticia, que aún no se sabe muy bien contra quien fue convocada. ¿Contra el Gobierno?, no. ¿Contra el paro?, tampoco. ¡¡Ah sí!!, sí se sabe;  iba contra los empresarios. Ésos, ésos son los que nos han llevado al  20% de desempleo, el mayor de Europa, la vergüenza de un país. Ésos, los empresarios son los culpables, ¡claro que sí!, sin duda. Culpables de levantarse a las 7 de la mañana y trabajar hasta las 9 de la noche todos los días, de jugarse a diario su patrimonio, lo poco que tienen, desde que levantan el cierre de su "empresa". Ellos, ofreciendo el escaso trabajo que hay, más del 80% de los puestos de trabajo viene de ahí. Ellos son los que pelean a diario con impagos, con los bancos y, sobre todo con las medidas, ¡ja, medidas!, de un gobierno totalmente incompetente.
Pero volvamos a la huelga.
Fue un fracaso, sí lo fue, aunque entremos en la lucha de las cifras, otro engaño más. Nos dicen los sindicatos, falseando los guarismos a su capricho, que tuvo un seguimiento del 70%. ¡No se lo creen  ni ellos!, ¡estamos hartos que nos tomen por imbéciles!. Hubo normalidad absoluta, al menos en Madrid y según he leído en el resto de España, con algunas excepciones muy puntuales donde funcionaron los piquetes informativos. También nos quieren hacer creer que a la manifa organizada para el final del día y como colofón, que asistieron 500.000 personas. ¡Mentira!, otra más, ¡¡mentira!!. Según la medición de Lynce, empresa dedicada a la medición de aglomeraciones, en Madrid sólo hubo 17.228 manifestantes, ¿serán estos los liberados a los que últimamente tanto se busca?. Realmente fue patético.
No hay duda de que los sindicatos salen muy debilitados de esta convocatoria, con mucho menor seguimiento que la última contra el PP. Conviene no olvidar, y me repito, que los sindicatos forman parte de la maquinaria política que ha apoyado y alentado a Zapatero en su política económica hasta la fecha.
      

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