martes, 5 de octubre de 2010

Luis Eduardo Aute



Hace unos años, no muchos, me dirigía a ver a mi Madre que en aquellos días estaba muy malita (un beso mamá), y en la calle de Joaquín Costa, a la altura del Hospital San Francisco de Asís, me di de bruces con Luis Eduardo Aute, vaya por delante que le admiro desde ... uff, desde que tenía uso de razón, como decía; me encontré de frente con él, y cuando ya le sobrepasé, me giré y le llamé la atención: "¡Luis!, ¡Luis!", el hombre giró sobre sí mismo, me miró, "dime"  dijo, y con tranquilidad, con serenidad, como si le conociera de toda la vida, que en realidad prácticamente le conozco de toda la vida, dije, al mismo tiempo que le tendía mi mano derecha que él, inmediatamente aceptó: "No me conoces, pero quiero agradecerte todos los buenos momentos que me has dado y espero que sigas dándome", el hombre no debía dar crédito a lo que estaba oyendo, pensaría: este tipo está loco, pero acertó y me dijo: "el buen rato me lo estás dando tú ahora con lo que me dices". Eso fue todo, y para qué más.

Sencillo, afable, natural, asequible.

No sé a quién oí decir, creo que fue Rosana en una entrevista, que el triunfo de un artista se produce cuando el espectador cree que cantan, en este caso, para él, pues bien; siempre he dicho que Aute me canta a mí. En casi todas sus canciones me veo reflejado, y casi todas revelan mis sentimientos, mis fobias, mi dolor, mi pasión, mi angustia, mi tristeza y mi alegría. He reído con él y también me ha robado más de una lágrima.

Me emociona. Me conmueve.

Es verdad que cuando tengo mucha amargura no puedo prestar mis oídos, no puedo, en serio, es imposible, pero también es verdad que cuando retomo un tanto así de alegría, disfruto escuchado lo que me dice y cómo me lo dice.

Hace días que estoy dando vueltas a escribirle algo, a hacerle un pequeño y humilde homenaje e incluirle en mi blog, lástima que de otra manera no pueda.

Desde aquí quiero darte las gracias, una vez más y animarte a que sigas haciéndome llorar y reír, pensar y reflexionar sobre tantas y tantas cosas.

A mí y a tantos otros.

No te idolatro, porque como muy bien dices “yo sólo idolatro el espejo que me mira”, pero te admiro, te admiro de una manera muy especial.

Millones de gracias Luis.
   

No hay comentarios: