Tras mis húmedos ojos, las lágrimas,
y en mi pecho la daga.
Las heridas de mi corazón,
cicatrices profundas por las que fluye mi amor
y por las que circulan mi cariño y mi ilusión.
Qué difícil caminar
por esta senda sinuosa,
por esta vereda tortuosa,
que a ninguna parte me ha de llevar
Me ciega esta soledad,
que apenas me deja respirar,
el presagio de una vida sin sentido ya,
que combate muy a su pesar.
Tu silencio en mis noches,
la soledad que me hace temblar.
Mi duermevela besando tu nombre,
sombras de incertidumbre,
que sólo buscan el relumbre
de tu presencia sin más.
Tu ausencia al despertar,
incita a la noche y no quiere marchar,
y vivo sumido en la oscuridad,
esperando la luz de tu mirar.
La ausencia de tu risa,
el vacío sin tu mirada,
la nostalgia de tu cariño,
y tu presencia añorada.
Es la soledad.
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