sábado, 19 de marzo de 2011

Los gorriones



Hoy amaneció un hermoso día,
el sol brilla y la claridad deslumbra,
los gorriones, alterados, revolotean con alegría,
navegan de árbol en árbol,
se posan en el suelo y vuelven al vuelo.

Persiguen, hostigan, incordian,
rastrean el bocado anhelado,
el sustento de sus polluelos
que en su guarida ansiosos esperan.

Su cuerpo temblando,
y las bocas abiertas esperando
la llegada de quien les dio la vida,
y les entregue su ansiada comida.

Trinan, pían, gorjean,
llaman la atención y protestan,
y así su hambre manifiestan.

Gorrioncillos con plumillas de algodón,
que por nada venden su libertad,
esa es su condición,
y esa su voluntad..

¡Cuidado! y no intentes volar,
porque tan joven del nido caerás,
que un animal rapaz al acecho está
y buena cuenta de ti dará.

En pocos días y sin darse cuenta
emprenderán el vuelo,
y el que hoy es padre, mañana será abuelo,
la ley natural, nada se inventa.

Una "bella" historia de unos gorriones,
unos entre tantos,
pero yo, de momento, deseo cantar mi canto,
contar mi sentimiento, mi espanto y mi llanto,
que ya habrá momento de deshacer tanto quebranto.

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