El Ministro más polémico y sectario de la democracia ha presentado su dimisión. Era normal, después de el fin de semana de caza que pasó con el Juez de la Audiencia Nacional Garzón en el momento en que el juez instruye un sumario que afecta al PP y que más tarde se descubrió que Bermejo había cazado en la finca del Patrimonio Nacional en Quintos de Mora, además de haberse descubierto que había matado venados en Jaén sin licencia de caza.
Bermejo intentó presentarse como víctima de una campaña del PP, subrayando "la utilización" de todos estos avatares. Pero la realidad es bien distinta porque su conducta como Ministro ha sido impresentable desde el punto de vista ético y político. Su encuentro con Garzón ya era suficiente para dejar el cargo, pero no olvidemos el trato déspota hacia los funcionarios con motivo de la huelga que llevaron a cabo, la huelga, por primera vez en España de los jueces, la petición de la lista de los jueces que secundaron la huelga, se instaló en un lujoso ático oficial a dos meses de las elecciones y ordenó un dispendio de 250.000 euros (41,5 millones de pesetas) para reformarlo. Bermejo intentó desviar la atención hacia la anterior inquilina, la ex ministra Antonia Trujillo, incluso llegando a ridiculizarla, y que ésta le contestó que había vivido tan divinamente allí sin necesidad de ninguna obra.
En fin, qué está muy bien donde está, es más, esta dimisión debió llegar mucho antes.
En muchos aspectos Bermejo ha tenido una conducta deplorable y que se acerca al fascismo, Bermejo ha utilizado escopeteros, al menos él no lo ha negado hasta hoy, para ir de caza, ha cazado "gratis total" dónde nadie más podía hacerlo, ha cazado sin licencia, ha cazado cuando estaba prohibido hacerlo, y para colmo, se ha mofado ante los españoles. Esa conducta es más propia de tiempos pasados.
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