jueves, 27 de enero de 2011



¡Ay!, la pupila de mis ojos,
la niña de mi vista,
mi alma, mi vida, mi corazón.

¡Ay!, pero que lejos,
tu presencia imprevista
y mi existencia desprovista.

¡Ay!, mi deseo, mi pasión. mi amor.
Mi pena, mi desdicha... y mi dolor.
   

miércoles, 19 de enero de 2011

Amar



Amar, el amor real.
el amor es buscar, es encontrar,
es saber esperar,
amar es ser leal.

El amor es una sensación,
querer con el corazón
y abandonar la razón,
porque el amor es comprensión.
 
Amor es aceptar,
es sentir, es vivir,
amar es esperar a ser amado,
el amor es tocar, amor es amar.

Amor es la verdad,
es creer, es libertad,
es sufrir, el amor es morir,
el amor es dolor.

El amor es ver con los ojos de tu amado
sentirte animado,
el amor es una mirada,
es una sonrisa suspirada.

Amar es reclamar ser querido,
es no sentirte herido,
amar es lo mejor y ...
ser amado superior.

Amar es estar unidos,
caminar juntos,
estar pegados...
sentirte enamorado.

Amor es ternura,
es compasión,
el amor es pasión.
 

jueves, 6 de enero de 2011

Eres tú



Eres tú y estás ahí.
Seduciéndome cada noche al dormir,
coqueteando con mis sueños.
tonteando con mi despertar,
cortejando cada palabra que pronuncio,
flirteando con mi pensamiento,
hechizando cada mirada
y conquistando los castillos que pueda construir.
Tú, la dueña de mis sentimientos.
Eres tú, sí eres tú quien cautivas mis sentidos.
Eres tú.
   

domingo, 2 de enero de 2011

El pinganillo



Como ya he comentado en varias ocasiones, este Gobierno, capitaneado por el ínclito y prestigioso José Luis Rodríguez Zapatero, y desde hace ya cinco años está emperrado en agudizar la separación entre los españoles, ¡y mira que necesitamos poco!.
Ahora le toca el turno a los pinganillos, antes fue la Memoria histórica, las prohibiciones a las que nos han sometido, el Estatuto de Cataluña, y un largo etcétera.
 
No argumentaré, como he leído en muchos sitios, que en el estado de crisis en nos hallamos no deberíamos gastar en esto o aquello, no. Simplemente apelaré al sentido común. ¿Cómo dos personas del mismo país y con el mismo idioma común deberían entenderse?, ¿acaso se han hecho esta simple pregunta?.
Lo que  está sucediendo estos días es más propio de gente iletrada, irracional,  más adecuado de gente analfabeta que de personas cabales y prudentes, sería mejor que se dejaran de tanta patochada y se ocuparan y preocuparan de cumplir con su obligación y si, como parece ser, el Senado no sirve absolutamente para nada, porque objetivamente no sirve para nada, que busquen el protagonismo en solucionar  los problemas de las distintas comunidades del país y nos dejen de paletadas.
 
Resulta completamente grotesco ver a sus señorías colocarse unos cascos para poder entenderse entre ellos, una falta de respeto, un desprecio a nuestro idioma y una claudicación, otra más, a esos partidos  oligarcas nacionalistas.
 
La UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, tiene un baremo donde establece la medición para adjudicar la importancia de una lengua, y es tan sencilla que mide el número de personas que la hablan, pero fuera de su país y el español es, junto al Inglés, por mucho  que le pese a más de uno, la lengua que más se habla en todo el mundo. Y ahora esta casta de políticos  parasitarios deben tener la intención de que no se hable en nuestro propio país.
Necios.

22/01/2011
  

La rosa



Contemplé miles de flores, pero sólo me fijé en una: la rosa.
La estudié, la analicé, traté de memorizar cada detalle, cada gesto, cada delicado fragmento. Me impregné su belleza y bebí de su perfume intentando matar mi sed... fue inútil, al igual que la cálida caricia de un beso enamorado que, lejos de calmarla, la embravece.
Descubrí pétalo a pétalo con el fin y el afán de memorizar su composición. Observé la forma de sus tallos, sus curvas y cómo crecían siempre mirando al sol con el único fin de iluminarle.
Aprecié la forma de su maduración, su suave desdoblamiento así como el proceso de su perfección.
Y ahora, cada vez que intento reproducir en mi mente la sencilla y sorprendente belleza de la flor, percibo su esencia, su espíritu, su movimiento, su dulzura y su hermosura.
Al pronto advertí que la rosa no era otra cosa que tú, y así te ve mi corazón.