La reunión que mantuvieron Zapatero y Rajoy el pasado 5 de mayo no sólo no sirvió para acercar posturas, sino para confirmar las distancias insalvables que hay entre una forma de hacer política y otra. Las pocas esperanzas que había en que hubiera un gran pacto se esfumaron definitivamente. Como habitualmente nos tiene acostumbrados el Presidente del Gobierno, fue una reunión improvisada. ¿Realmente pensabas que iba a salir un gran acuerdo?, naturalmente que no. Ahora Zapatero acude al PP, no para negociar, lo que siempre ha pretendido es anular a la oposición. Lo que el Presidente siempre ha querido es que la oposición bendiga su política económica, que no protesten. Lejos quedan los momentos de crispación de años pasados, el cordón sanitario, intentar mostrar al PP cercano a la extrema derecha o, sin ir más lejos, y en un video "institucional", con motivo de unas elecciones generales, pretender establecer un vínculo de conexión entre el Partido Popular con la agresividad de un Pit bull, no sé si recuerdas, fue algo realmente patético. Ahora el Presidente se ve agobiado por las circunstancias y, claro, quiere hacer partícipe de ello, por enésima vez, a la oposición.Sí hubo acuerdo en la cuota que nos toca abonar para salvar a Grecia de la crisis económica, ¿y qué?, aunque no hubiera habido consenso, de poco iba a servir, es lo que toca. El otro día oí al Secretario de Estado para la Unión Europea, el ínclito camaleónico Diego López Garrido decir que Grecia devolverá el dinero que se le preste y que España recuperará todo el capital que ahora nos toca poner encima de la mesa, pero no es del todo cierto, de ninguna manera. España debe pedir ése dinero a un interés más alto del que Grecia nos tendrá que abonar.
También llegaron a un acuerdo para agilizar el proceso de fusiones de las Cajas, aunque el acuerdo no fue total, ya que Rajoy pretende dejarlo en manos del Banco de España y Zapatero en manos de las Comunidades Autónomas.
Zapatero respondió a la petición de Rajoy de un recorte drástico del gasto público afirmando que “una disminución del gasto público podría comprometer la recuperación”, ¿entiendes esto?. En el caso de la reforma laboral, que nadie nos ha explicado aún en qué consiste, el presidente insiste en los pactos con UGT y CCOO, esto es: no piensa hacer nada. Zapatero dejó claro que se puede salir de la crisis a corto plazo sin ningún ajuste doloroso, manteniendo un elevado déficit presupuestario y evitando cualquier enfrentamiento con los sindicatos. Una actitud totalmente irresponsable. Olvida que su obligación como Presidente del Gobierno es gobernar y buscar lo mejor para el país y no me refiero al periódico matutino.
Los mercados volvieron a castigar la “inacción” del gobierno con una nueva bajada del Ibex 35, que cayó un 2,3% y que acumula casi el 20% desde enero.
La realidad es que el elevadísimo endeudamiento público y privado, el intolerable número de parados y el insoportable déficit presupuestario (gastamos (gasta) el doble de lo que se recauda), nos aproximan al riesgo de llegar a una situación dramática y que por mucho que nos quieran hacer ver que España no es Grecia..., no olvides que Grecia antes de estar en la situación actual, anteriormente tuvo que pasar por la que ahora nos encontramos nosotros.
Nunca hablé más en serio: Ojalá Zapatero tenga razón, ojalá en unos meses tenga que escribir para aplaudir su política económica, ojalá los brotes verdes se expandan como la pólvora por toda la campiña. Pero si no es así y la situación empeora y nos vamos a un colapso financiero, espero que el presidente, por una vez y sin que sirva de precedente, sea valiente y con una par de cojones convoque elecciones anticipadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario