lunes, 17 de octubre de 2011

Alborotándolo todo




... Y llegó. Precipitándose, impaciente, revolviéndolo todo, revoloteando... batiendo sus alas como una mariposa, abalanzándose, posándose, de repente... como el relámpago en la tormenta, como una luz rompiendo la noche, surgiendo de la nada. Rápida como el viento y hermosa como el mar. Entrañable y cariñosa, querida y apreciada, llena de ternura, zalamera y... mimosa, muy mimosa. Desordenando mi desorden, alborotando mi sosiego. Manejándolo todo.
Un milagro de la vida, un prodigio en mi existencia.

Un soplo de aire fresco,
cambiando penas por alegrías,
tu mirada, tu sonrisa a tiempo
y tantas sorpresas cada día... 

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