Lo que está ocurriendo en el Sáhara no es otra cosa que un paso más de Marruecos para anexionarse el territorio africano. Lo que me parece lamentable son las declaraciones y la actitud del Gobierno español.Primero fue el ministro de la Presidencia Ramón Jáuregui, que fue interpelado en sede parlamentaria y llegó a asegurar que las autoridades marroquíes decidieron "restringir" el acceso al campamento saharaui a periodistas occidentales y diputados de diversos partidos políticos, y poco se pudo hacer para evitarlo porque esa decisión, según Jáuregui, "forma parte del núcleo duro de la soberanía del país".
Patético.
Después el súper poderoso vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, el clarividente Alfredo Pérez Rubalcaba quien se refirió a la violencia en el Sáhara como los "sucesos en Marruecos", aceptando implícitamente la soberanía marroquí sobre el territorio que un día fue español, no fue capaz de llamar a las cosas por su nombre y hablar de política contra los derechos humanos, masacre o simplemente brutal represión que es lo que Rabat está haciendo desde hace años en el Aaiún. Rubalcaba pronunció esas palabras cuando acababa de manifestar el Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero que "defender los intereses de España es lo que el Gobierno tiene que poner por delante", ¿cabe mayor cinismo?.Conmovedor.
El remate final lo puso la Ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, que se limitó a decir que tenía pocos datos, y que esperaba tener un conocimiento concreto. A la ministra no le vale que haya un número sin determinar de muertos, entre ellos un español. La Ministra debería saber... ¡sabe! que es Rabat quien controla y manipula y censura la información que recibimos de allí, quizá por eso la Ministra tiene poca informaciónTriste, muy tiste.
España no condena a Marruecos por una cínica y timorata cuestión de Estado.
Grotesco.
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