sábado, 13 de noviembre de 2010

El conflicto del Sáhara



Lo que está ocurriendo en el Sáhara no es otra cosa que un paso más de Marruecos para anexionarse el territorio africano. Lo que me parece lamentable son las declaraciones y la actitud del Gobierno español.
Primero fue el ministro de la Presidencia Ramón Jáuregui, que fue interpelado en sede parlamentaria y llegó a asegurar que las autoridades marroquíes decidieron "restringir" el acceso al campamento saharaui a periodistas occidentales y diputados de diversos partidos políticos, y poco se pudo hacer para evitarlo porque esa decisión, según Jáuregui, "forma parte del núcleo duro de la soberanía del país".
Patético.
Después el súper poderoso vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, el clarividente Alfredo Pérez Rubalcaba quien se refirió a la violencia en el Sáhara como los "sucesos en Marruecos", aceptando implícitamente la soberanía marroquí sobre el territorio que un día fue español, no fue capaz de llamar a las cosas por su nombre y hablar de política contra los derechos humanos, masacre o simplemente brutal represión que es lo que Rabat está haciendo desde hace años en el Aaiún. Rubalcaba pronunció esas palabras cuando acababa de manifestar el Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero que "defender los intereses de España es lo que el Gobierno tiene que poner por delante", ¿cabe mayor cinismo?.
Conmovedor.
El remate final lo puso la Ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, que se limitó a decir que tenía pocos datos, y que esperaba tener un conocimiento concreto. A la ministra no le vale que haya un número sin determinar de muertos, entre ellos un español. La Ministra debería saber... ¡sabe! que es Rabat quien controla y manipula y censura la información que recibimos de allí, quizá por eso la Ministra tiene poca información
Triste, muy tiste.
España no condena a Marruecos por una cínica y timorata cuestión de Estado.
Grotesco.


viernes, 12 de noviembre de 2010

Felipe González



Menudo revuelo se ha armado con las declaraciones hechas por Felipe González en una entrevista concedida a El País. En realidad lo que ha levantado la agitación del personal ha sido concretamente lo referido a la banda terrorista ETA. El ex presidente vino a decir:  “Tuve que decidir si se volaba a la cúpula de ETA. Dije no. Y no sé si hice lo correcto”. Se habla de ello en todas las tertulias de radio o televisión. Y en mi opinión ya no se trata de que reconozca o no, si él tuvo que ver, o no con la banda terrorista GAL. A mí lo que me llama poderosamente la atención, y aún no he oído hablar de ello, es que mintió en el juicio que se celebró en torno a los GAL, mintió cuando decía que se enteraba de las noticias referentes a la banda por la prensa. Eso es lo que me llama la atención. No si hizo o no lo correcto.

Por otro lado, no sé a qué vienen estas declaraciones. A quién benefician. A quién perjudican. ¿A quién benefician?, sin duda benefician a la banda terrorista ETA. Que el ex presidente revele, aunque sea implícitamente y aunque ya esté concluido el proceso y aunque haya habido gente condenada, que, en efecto existió una guerra sucia contra la banda, es, de alguna manera, darles el argumento perfecto para que los etarras intenten bajo una organización que al parecer se está en vías de germinación, equiparar a las víctimas del terrorismo con las víctimas del terrorismo de estado. Benefician a ETA, porque, parece ser que el reconocimiento de la guerra sucia contra los terroristas asesinos es una de las exigencias de la banda en las negociaciones que se están llevando a cabo y que el Gobierno, como ya nos tiene acostumbrados, naturalmente niega.
  

sábado, 6 de noviembre de 2010

Amar y no ser amado



Cómo duele amar sin ser amado;
cómo duele el desaire hecho,
pero más duele ser despreciado.

Duele la afrenta y la ofensa
la vejación y la humillación,
duele el desdén sin defensa

Duele amar y no ser amado
pero mucho más duele
estar equivocado.

por esto y alguna razón más
lo cierto es que duele amar.