viernes, 6 de marzo de 2009

El Caso Gürtel I

El Juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón se inhibe a favor del Tribunal Superior de Justicia de Valencia, para que continúe con la investigación del caso Gürtel, por el que, presuntamente, existen sobornos al Presidente de la Comunidad de Valencia y a otros tres altos cargos. Al fin el sumario ha dejado se ser secreto y los imputados podrán defenderse. Las sucesivas chapuzas y arbitrariedades que han caracterizado la instrucción tuvieron ayer un perfecto colofón. Parece ser que Francisco Camps fue sobornado por trajes de la marca Milano por un valor de 12.000 euros. Garzón afirma que estos regalos eran a cambio de favores y contratos a las empresas de Francisco Correa, pero no concreta cómo Camps, Costa y los otros funcionarios favorecieron irregularmente a la trama. Tampoco existe una constancia de que las facturas que sustentan lo que dice Garzón sean auténticas. Parece ser que un empleado de la empresa que supuestamente entregó los trajes, fue despedido por manipular y emitir facturas falsas. TSJV tendrá que determinar y aclarar. Parece inimaginable que alguien que maneja miles de millones de euros vaya a tomar decisiones para favorecer a quien le regala unos trajes, de ser cierto estaríamos ante el soborno más barato de la historia. Si el Juez Garzón ve indicios de delito en los trajes de Camps, cómo calificaría las cacerías y monterías a las que él es invitado.

Lo que parece inevitable pensar es que Garzón abrió un sumario con el único fin de perjudicar el PP en las elecciones gallegas y vascas, hasta tres días después de celebrarse el caso ha estado bajo secreto de sumario, secreto de sumario que se han encargado tanto el fiscal como el Juez de filtrar información a el periódico El País y la cadena Ser con el único fin de echar porquería a altos cargos del PP que, como el sumario era secreto no podían defenderse, simplemente porque no sabían de que se les acusaba. Hemos asistido durante más de veinte días a portadas e informaciones que se han ido sacando de la instrucción practicada por Garzón. Da la impresión que, una vez celebradas las elecciones y cumplido objetivos, el caso ya no tiene importancia. Garzón nos tiene acostumbrados a las chapuzas en las instrucciones de casos, o dejar casos a medias, no hace mucho le tocó a la Memoria Histórica, con el fin de desviar la atención sobre la crisis económica y hace algún tiempo hubo que dejar en libertad a un narcotraficante gallego por el defecto de forma de la instrucción. Ahora quiere ser Presidente del Tribunal Supremo.
Lo que tiene que hacer es irse y dejarnos en paz. ¿Es que nadie va a poder con él?.

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