miércoles, 27 de abril de 2011

Creo en mi



Después de tantos años de creer,
se está echando todo a perder.
Con el paso del tiempo, me doy cuenta
que lo que antes amaba, ahora empiezo a aborrecer.

Aquellos cantos de sirena,
me hablaban de justicia, amor y fraternidad
y conquistaban mi corazón al pronunciar
la palabra: libertad.

¡Cuántos castillos por los aires!
¡cuántos naipes por los suelos!
cuantas frases hechas y cuantos juguetes rotos.
Después de tanto tiempo,
ahora tan sólo son un contratiempo.

No, no creo en Zp y tampoco en UGT,
no creo en el PSOE ni en Comisiones ni en el PP.
 No creo en la CEOE, y tampoco en el PC.
¡Ni gaviotas, ni puños, ni rosas!. 
        
Ahora creo en mi, sólo creo en mi.
    
No creo en ideologías, ni en ONGs,
no creo en revoluciones y tampoco en la UE,
no creo en la ONU ni en la OTAN ni en el TC.
Esas coplas ya me derrotan.

No creo en socialismos, ni comunismos;
no creo en espejismos.
No creo en politicastros de tres al cuarto,
profesionales de la mentira y el engaño.
Mentes vacías y de corto tamaño.
    
Ahora creo en mi, sólo creo en mi.
   
Qué grotesco ver a sus señorías
sonriendo todo el día.
confundiendo a la pobre gente
que se cree tanta palabrería.

Corrupción, perversión y cohecho,
soborno, vicio y descomposición,
miserables personajes de desecho,
nada más lejos de la perfección.
   
Ahora creo en mi, sólo creo en mi.
  
No creo en esta España,
que dice que me da, pero me engaña.
No creo en gentes de esta calaña,
que nos atizan con su guadaña

No creo en estos avarientos titiriteros
cómplices de la mentira y el embuste,
manipuladores de un pueblo llano,
y partícipes de este desbarajuste.
Su única ambición: la subvención.
    
Ahora creo en mi, sólo creo en mi.
   
No creo en este Presidente,
siempre sonriente,
que nos hace padecer y sufrir
y siempre nos miente.

Qué derroche de honestidad
cuando oigo a alguien justificar
tanta deshonestidad y tanta alteración de la vedad.
Defensores de lo indefendible,
paniaguados inconfundibles.
   
Ahora creo en mi, tan solo creo en mi.
    
Ni capitalistas, ni socialistas, ni comunistas...
No me hagas mucho caso,
al fin y al cabo, 
sigo siendo un ingenuo idealista.
     

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