jueves, 16 de julio de 2009

Financiación de las autonomías

Después de la que está cayendo y la crisis económica, que nos tiene sumidos en la mayor depresión y recesión conocida desde la segunda guerra mundial, después de que este Gobierno no hace nada por solucionar los problemas de los españoles, el presidente Zapatero vuelve a las andadas.
De la misma forma que en los asuntos capitales ha venido marginando deliberadamente al primer partido de la oposición, ha evitado lo que parecía más lógico y conveniente: un pacto de Estado en Política Fiscal y Financiera. El PSOE, se ha dejado chantajear por el PSC y éste a su vez por ERC, que ha conseguido todo lo que quería y seguirá estrujando al Gobierno hasta conseguir, de facto, una comunidad totalmente independiente. Una vez más el Gobierno ha puesto los intereses de su partido por encima del de los españoles. Zapatero sólo busca la estabilidad para gobernar, pero a costa de pagar un precio excesivo, pero que no crea que ERC le va a dar un cheque en blanco, ni mucho menos.
Llama la atención que el Consejo de Política y Financiera haya quedado como mero órgano de ratificación de un acuerdo que se ha negociado con oscurantismo y de forma bilateral, cuando este órgano debería haber sido el seno que acogiera con absoluta transparencia las negociaciones de los representantes de todas las comunidades autónomas. El nuevo sistema no es un modelo pensado para redistribuir la riqueza atendiendo a los principios de solidaridad e igualdad, sino a un engendro diseñado para satisfacer al tripartito catalán, siguiendo unos criterios fijados en un Estatuto de, aún hoy, dudosa constitucionalidad.
Nótese que no estamos ante un modelo del cual se deriva un determinado reparto, sino que es el dinero que exige el tripartito catalán el que lleva a construir el modelo. El Gobierno estima en 11.000 millones de euros el incremento adicional que entregará a las comunidades, esto supondrá más déficit público y habrá que pagarlo, inevitablemente se traducirá en una subida de impuestos, precisamente lo contrario que el país necesita.
El presidente del Gobierno ha preferido, una vez más, romper los principios de cohesión y solidaridad y seguir engordando el déficit público en un momento de crisis con tal de garantizarse los apoyos para aprobar los Presupuestos del Estado de 2010.

El modelo es malo, muy malo, porque consagra justo lo contrario de lo que debería: igualdad y solidaridad entre las comunidades. Cataluña con un nivel de riqueza superior a un 17% a la media nacional, acabará recibiendo del Estado más dinero del que aportará para el equilibrio del país. Esperanza Aguirre afirmó que Madrid quedará como la única comunidad que contribuirá netamente al conjunto, sólo le acompañará y en mucha menor medida, Baleares. No hay que obviar que si se ceden a todas las autonomías el 50% de IVA e IRPF y el 58% de los impuestos especiales, el margen del Estado para corregir desigualdades quedará muy mermado.
Zapatero ha convertido la financiación, clave para la articulación del Estado, en un instrumento partidista, ha creado unos problemas de fondo con el que sólo resuelve sus apoyos parlamentarios. Ni siquiera ha logrado acabar con el victimismo nacionalista: su socio ERC ya ha anunciado que lo siguiente será "el concierto económico y la independencia", seguro que con Zapatero al frente del ejecutivo lo conseguirán.




Y digo yo: ¿No hubiera sido más conveniente presentar una fórmula que eliminara o disminuyera tanto gasto suntuario y que fijara unas reglas que controlen y eviten tanto gasto y despilfarro inútiles de nuestras comunidades autónomas, ayuntamientos y, por supuesto de nuestros políticos?. ¿No hubiera sido mejor, dada la situación, eliminar ministerios que no sirven para nada y que duplican el trabajo con las transferencias dadas a las comunidades autónomas?. Y si esto se hace, ¿no hubiera sido mejor bajar los impuestos a los ciudadanos para que puedan consumir y ahorrar y así mejorar nuestra economía?.
Cada día estoy más convencido que Zapatero pasará a los anales de la historia, que ya le ha reservado un lugar de privilegio al lado de Fernando VII y del que fue primer ministro en el reinado de su padre Carlos IV, Manuel Godoy y Álvarez de Faria Sánchez Ríos Zarzosa (q.d.p) (... que en paz descansemos)

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