viernes, 2 de septiembre de 2011

Trilogía



Hace poco menos de un año escribí unos post, qué poco me gusta esta palabra. Artículo, lo llamaré articulo. Como decía: hace poco menos de un año escribí tres artículos que hoy me dispongo a publicar. He decidido titularlo Trilogía, porque en realidad son tres escritos los que ahora ven la luz. En ellos intenté reflejar la realidad de aquellos tristes días que me tocó vivir. Por fortuna, hoy estoy en las antípodas de aquellos aciagos momentos.
Hacía mucho que no los leía y ahora que les releo, sinceramente, no me producen tristeza alguna, sino todo lo contrario. Muchas experiencias saqué, muchas conclusiones y mucho aprendizaje. Sirva como colofón a una situación que ya duerme entre mis recuerdos.

30/10/2010  -  El amanecer.


Hay días que me cuesta un rato levantarme, noches en duermevela, horas eternas, qué terca es la noche a veces, que rehúye del sol para evitar que amanezca y dejar que rompa el día. Qué desconfianza da asomarse al borde del abismo.

Me dispongo a la lucha contra otro sórdido día que no sé qué me deparará. Intento infundirme con silenciosas palabras de aliento, con la esperanza de ser rozado por un soplo de esperanza, de alegría, de entusiasmo. Me repito una y otra vez que sólo es una mala noche, otra más.

Cansado. Experimentando la fatiga desde primera hora de la mañana y con la opresión en el pecho que desemboca sin alivio, como el río en la mar, en un vacío en el estómago desierto, ése agujero gris y despiadado que poco a poco amarga mi existencia.

Trato de buscar refugio en no sé qué. A oscuras, a tientas trato de pensar, de idear o inventar, pero algo hay que me impide realizar ése sencillo y a veces aburrida operación que me impide hacer mi propia voluntad.
 

13/11/2010  -  Un día más.
  

Un día más. Qué difícil es. 

Este vacío en el estómago no me abandona, similar a una agonía. Me planto delante del ordenador, con ganas de escribir y no me sale nada más que amargura.

Hay que pensar en frío, esto es una sinrazón, una locura, un contrasentido que no logro entender. Hay tantas cosas que no entiendo... ¿pero esto? esto sí que no alcanzo a comprender. ¿Cómo se dilata tanto una decisión tan fácil?, una promesa, un compromiso. ¿Qué pudo pasar?. Lo peor es no saber nada, el silencio. El silencio es lo que acaba conmigo y hace que los días sean interminables y las noches infinitas, eternas. Y el vacío sigue, persigue, bucea dentro de mí. Me hostiga.

Perdido, olvidado, abandonado...

¿Dónde está mi alegría?, ¿cuánto hace que no río?, ¿cuánto hace que lloro?, y ¿dónde habrá ido a parar mi felicidad?

Me siento mal. Me golpea continuamente, sin piedad, me martillea sin compasión. Qué difícil es y al mismo tiempo qué sencillo. Depender de una llamada telefónica, una llamada que se puede producir en cualquier momento y que en cada momento no se produce. Triste, muy triste. Ajeno a todo lo que me rodea. Solo.

Sólo soy un hombre solo.


25/11/2010  -  No news good news. 


Más de lo mismo, sin noticias, todo silencio. Enmudecidos. Como si se les hubiera tragado la tierra. Aquí no vale la máxima de "no news good news", ahora, en estos momentos, como los anteriores, no tener noticias significa aumentar la angustia y el vértigo.

Desolación, sólo siento desolación y malestar y tristeza, mucha tristeza, nada hay que pueda animarme. Es desgarrador. No veo la luz al final del túnel, esa fisura por la que pueda penetrar un resquicio de claridad, una grieta, una rendija, por diminuta que sea, por la que pueda traspasar un rayo de esperanza.

Es curioso pero todo se pone en mi contra. Hace unos días recibí dos noticias; una era que me habían retirado el médico de cabecera, que me daban de baja en la seguridad social por falta de cotización y la otra, casualidades de la vida, hacienda me recordaba que el día 5 era el último día para hacer efectivo el pago del 40% restante de la liquidación del impuesto sobre la renta de las 'personas' físicas. ¡¡Manda güevos!!. Si no fuera por la situación tan trágica sería para partirse de la risa. Así que no hay más remedio que pagar esos malditos 120 euros y esperar a que éstos detestables políticos, profesionales de la maldad y la mentira, se lo gasten en la farmacia. ¡¡Hijos de puta!!. ¡Qué vida!.

También me resultó chocante, ¡qué iluso soy!, las noticias que me llegaron del Ayuntamiento de Madrid, el mismo mes y con una diferencia de pocos días pasarán al cobro el IBI y el nuevo impuesto de basuras, éstos que van por ahí alardeando, jactándose de que bajan los impuestos. ¡Qué cara tienen!. ¿Se puede tener menos sensibilidad?. ¡Qué país!. Así que; ¿cómo me voy a encontrar?. Descorazonado. Martirizado. Perseguido.